El bebé prematuro hospitalizado necesita la presencia sin restricciones de sus padres


Los seres humanos, al igual que muchos mamíferos,  hemos sido diseñados para estar en constante contacto con nuestro cuidador primario; esto asegura nuestra supervivencia y promueve nuestro desarrollo, por lo tanto la separación del niño y los padres, en especial de la madre, es percibida por el organismo como una situación amenazante, lo que activa una señal de alarma  y en consecuencia eleva los niveles de estrés en el neonato. 

La separación materno-infantil ha sido extensamente estudiada, tanto en humanos como con roedores y primates, sin embargo principios comunes en el campo de la biología nos permiten hacer generalizaciones entre especies mamíferas (Center of the Developing Child at Harvard University, 2005). El Dr. Michael Meaney (2005) en sus estudios con roedores ha demostrado que no solamente la privación de cuidados maternos sino también la calidad de los mismos impactan la neurobiología del manejo de estrés.  Ya en los años setentas Harry Harlow había demostrado, mediante sus experimentos con monos Rhesus,  que la separación entre la cría y la madre provocaba en la cría comportamientos anormales, hoy también sabemos que esa primera interacción, o la falta de ella, juega un papel importante en la puesta de caminos neuronales, es decir; estas primeras experiencias sociales impactan la neurobiología del cerebro humano.

Los cuidados paternales positivos ayudan a regular la producción de hormonas de estrés (Center of the Developing Child at Harvard University, 2005), asimismo las actitudes maternales como el arrullo, el contacto piel con piel, la lactancia  y otras favorecen la secreción de oxitocina, hormona que juega un papel importante en la disminución de los niveles de estrés y favorece la formación del vínculo afectivo. A su vez los vínculos afectivos sanos y fuertes entre padres e hijos son factor de salud emocional y física, padres atentos y bien informados son eficientes en la atención de sus hijos, proveen un ambiente rico en experiencias sensoriales y responden oportunamente a las demandas del desarrollo de sus hijos.

Favorecer la presencia constante y activa de los padres en UCIN tiene beneficios inmediatos para el neonato como la disminución de niveles de estrés (Gitau, Gianakoulopoulos, Bond, & Glover, 2002) y aumento de peso (POPPY Steering Group, 2009) y beneficios prolongados como reducción en la necesidad de re-hospitalización y reducción en la morbilidad a largo plazo (POPPY Steering Group, 2009). Los padres también se benefician al participar activamente en la protección y cuidados de sus hijos,  lo que puede ayudar a reducir la depresión materna y aumentar su familiaridad con el niño (Feldman 2002 citado por Mendizábal 2011). La presencia constante de la madre en la unidad también puede ser un factor que ayude a establecer la lactancia cuando el niño se encuentre listo para ella. 

Incluir a los padres activamente en los cuidados del niño hospitalizado significa mantener una comunicación clara y respetuosa así como hacerlos parte de la toma de decisiones   en el tratamiento del niño, darles acceso sin restricciones para estar con su bebé, brindarles oportunidades de participación en actividades propias de la crianza como el baño y  el cambio de pañal, favorecer un ambiente de intimidad y promover contactos piel con piel, enseñarlos a entender las señales de estrés y placer de su hijo así como estrategias para ayudarlo a mantener la estabilidad como un adecuado posicionamiento y modulación ambiental.    Para lograrlo es esencial crear conciencia entre el personal de UCIN que la presencia de los padres es benéfica para el neonato, explicar a los padres qué esperar mientras su hijo se encuentra hospitalizado, brindarles información por escrito sobre las características del niño pretérmino, asignarles un rol determinado de manera que sientan que su presencia es útil, enseñarles a tocar a sus hijos sin miedo pero sobre todo saberse bienvenidos y apreciados en la unidad. El papel del personal de UCIN debe ser de facilitación en la construcción de vínculos afectivos entre padres e hijos. 

Incluir a los padres de familia en la protección y cuidados de sus hijos es un predictor de salud mental tanto para el niño como para los padres, es un predictor de salud física y de una mejor calidad de vida para la familia.  ¿Será suficiente luchar por salvar la vida del niño pretérmino? O ¿será momento de empezar a pensar en atender las necesidades psicosociales del niño y la familia en UCIN?


Por: Rosy Mendizábal
Miembro de un equipo de investigación sobre estrés y dolor en neonatos pretérmino,
St. Mary’s Hospital, Londres.

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