Apoyo emocional para los niños hospitalizados



¿Se acuerdan que hace unas semanas hablábamos de las visitas al doctor? Bueno pues creo que siguiendo el tema podemos hablar en esta ocasión de las visitas al hospital. Puede ser que los niños prematuros tengan que asistir al hospital por varias razones. A veces para estudios, revisiones, cirugías o internalizaciones por alguna enfermedad. El hospital puede ser una experiencia angustiante para muchos chiquitos, aunque quizá como dice Brazelton, puede ser una oportunidad para fortalecerse y sacar cosas positivas de la experiencia.

¿Cómo que fortalecerse? Si, la hospitalización puede llegar a ser una experiencia resiliente. La resiliencia es la capacidad del ser humano de sobreponerse a situaciones adversas y aprender de ellas. Y un niño que atraviesa tempranamente por situaciones difíciles, con el soporte adecuado puede volverse un niño resiliente capaz de enfrentarse a retos y obstáculos de forma positiva. Y en mi experiencia, los niños prematuros son ejemplo de resiliencia, son grandes guerreros que nos enseñan a diario sobre fortaleza, valentía y coraje.
 
Si un niño va a ser hospitalizado, una gran ayuda emocional es la información. Así como con el doctor, hay que explicarle a los niños paso a paso en que consistirá la visita, quien lo recibirá, si lo van a registrar, si le van a poner una bata, si se subirá a una silla de ruedas, si lo van a inyectar, etc. Es importante avisarle con tiempo si será necesario separarse de sus padres, por más pequeño que sea el niño y aunque aún no hable, es una acción de respeto hacia su persona. "Aquí estaré esperándote, no me iré hasta que los doctores te traigan nuevamente, ten la seguridad de que aquí estaré". Hablarle sobre los procedimientos que se realizarán y las sensaciones que puede causarle "la enfermera te inyectará y sentirás un piquete, puede ser doloroso, pero pasará rápidamente". Un muñeco o un peluche puede ser de gran ayuda para simular lo que va a suceder y el niño lo entienda mejor.
 Validar los sentimientos de los niños es muy importante, evita frases como "sé valiente, no llores", es normal que los niños se sientan preocupados o nerviosos, se vale llorar y se vale sentir miedo, también nosotros como padres podemos sentirnos así al ver a nuestro niño enfermo.
Si el niño es más grande le puedes enseñar a respirar, a pensar en cosas bonitas y en recordar a sus personas favoritas cuando se sienta nervioso. a veces el niño puede tener algunos juguetes en su habitación o objetos transicionales que le ayuden a tolerar mejor la estancia en el hospital.
 
Los procedimientos dolorosos pueden causar incomodidad en los niños tiempo después de la intervención. El niño puede mostrarse resistente a ser tocado o manipulado en las áreas afectadas. El masaje infantil puede ayudar, previa consulta, a sanar corporal y emocionalmente el cuerpo del niño, a través de caricias suaves y respetuosas.
 
La presencia de los padres es muy importante, hay hospitales que permiten la compañía de los padres durante la mayor parte de la estancia del niño en el hospital, sin embargo algunos hospitales tienen accesos más restringidos en áreas como la UCIN. Nosotros estamos a favor de que los padres permanezcan en todo momento con los hijos, pues ellos más que nadie podrán conocer sus reacciones y ser un elemento primordial en la recuperación. De igual forma, la actitud de los padres, la forma de afrontar la situación y la dinámica familiar pueden influir en la percepción que tenga el niño sobre la situación.
 
Después del hospital un niño puede llegar a percibirse como frágil o vulnerable. Y puede ser que en realidad presente una condición de recuperación que no le permita retomar sus actividades cotidianas de inmediato. Puede ser que los padres tiendan a sobreproteger con la intención de evitar recaídas. Es importante tener muy presentes las fortalezas del niño, tener en cuenta lo que SI puede ser y evitar concentrarse en las limitaciones. Resaltar los aprendizajes positivos y favorecer la autonomía y confianza del niño. Puede ser que en los días inmediatos el niño se muestre muy al pendiente de los padres y se sienta nervioso en las ausencias, se presenten miedos o conductas de ansiedad. Cada niño de acuerdo a sus características personales reaccionará de forma diferente, sin embargo si se observan reacciones poco habituales que persisten durante un tiempo mayor, se puede considerar la consulta a un especialista en psicología infantil para evaluar la situación.
 
Ya en el post pasado les había yo recomendado el libro de "Franklin va al hospital", nuevamente se los recomiendo, además de ser uno de mis favoritos, creo que ayuda maravillosamente a los niños con este tema.
 
Saludos.
Mtra Myriam de Luna
 

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