Prevención de un parto prematuro: Las infecciones en vías urinarias


Comenzamos Septiembre con el tema de prevención y programas de intervención al alta y en esta ocasión les presento la experiencia de Ariadna Solís, doula y mamá de una hermosa niña que nació temprano.


Ser  madre de un bebé prematuro es algo a lo que nunca estamos preparados. Podemos tomar cursos de psicoprofilaxis, talleres de “aprendiendo a ser papás”, incluso seminarios de lactancia materna. Pero algo para lo que nunca nos preparan es para ser padres de un bebé prematuro. Y resulta lógico, ya que nunca quisiéramos que esto pasara, sin embargo la Organización Mundial de la Salud reporta en 2012 que 15 millones de bebés en el mundo nacen antes de tiempo. El inconveniente  ante esta situación es que no sabríamos a qué papás preparar para esto, ya que todos nos preparamos para un embarazo de 40 semanas y la idea de un bebé de término; las causas de un nacimiento temprano son muy variadas y muchas veces impredecibles.

Emilia, mi hija, nació en la semana 29 de gestación, por una infección de vías urinarias mal atendida, la cual desgarró el saco amniótico presentando una ruptura alta de membranas. Esto desencadenó el trabajo de parto y fue inminente, ya no lo pudieron detener. El momento en que me dijeron que no se podía hacer nada y que mi bebé estaría naciendo en cuestión de horas, fue muy impactante; no tuve ninguna complicación en el embarazo, todo iba de maravilla y jamás nos había cruzado por la mente que algo así pudiera suceder. Mi trabajo de parto evolucionó de manera adecuada, alcancé los 10 centímetros de dilatación y Emilia nació por parto vaginal, sin ninguna complicación materna, pesando 1,300 gr. Gracias a que me permitieron tener un parto vaginal, las complicaciones que presentó Emilia fueron relativamente bajas; el paso por el canal de parto ayudó a que sus órganos maduraran, en especial los pulmones. Estoy convencida a la fecha que ese poder de lucha que tiene mi hija comenzó aquel día, cuando tuvo que esforzarse para nacer haciendo todo su mecanismo de trabajo de parto. Desde ese momento comenzó la estimulación temprana con el proceso más natural: un parto.

Emilia estuvo 45 días en la UCIN. Salió de terapia intensiva aproximadamente a los 8 días y pasó a “Crecimiento y Desarrollo”. A partir de ese momento el hospital me permitió y enseñó el método canguro, pero desafortunadamente solo me dejaban estar 1 hora en la mañana y 1 hora en la tarde. Yo sentía que era muy poco, pero nunca reclamé más tiempo porque Julián, mi hijo de 3 años también necesitaba atención. Hoy en día me doy cuenta de que pude haber estado más tiempo con mi hija, pero la información que los padres de familia tienen es muy poca, no hay conocimiento ni preparación para esto.

Vivir una temporada asistiendo diario a la UCIN es muy estresante. No solo por la preocupación del bebé propio, si no porque hay otros bebés y otros papás que también la están pasando mal y en ocasiones se ven y se viven cosas a las que no estamos preparados.  En aquellos días no contábamos con apoyo psicológico ni apoyo de algún grupo, lo cual es fundamental y hoy en día se promueve.

Los cuidados en casa también resultan complicados. El día en que dan de alta a tu bebé de la UCIN es un momento glorioso pero resulta ambivalente. Por un lado sentimos una gran felicidad porque nos lo podemos llevar a casa, con lo cual hemos soñado cada uno de los días desde que nació, pero por otro lado existe un miedo inmenso a no tener la capacidad de cuidar a un bebé “tan frágil”. Y resulta que para esto tampoco nos preparan. Los cuidados de un bebé prematuro son diferentes a los de un recién nacido de término; las familias que van a integrar a este nuevo miembro deberían de estar preparadas con información y mucho más práctica al respecto.  La alimentación de un bebé pretérmino también es diferente y en muchos casos, como en el mío, era mucho más difícil de lo que esperaba. A pesar de que yo ya tenía una buena experiencia en lactancia materna con mi primer hijo, al cual amamanté casi un año, Emilia era diferente. Su succión no era efectiva, era demasiado el esfuerzo que tenía que hacer para comer y el poco apoyo que recibí en ese momento me llevo a dejar de lactar a los 2 meses. Hoy en día sé que si hubiera tenido mayor información y apoyo, hubiera logrado una lactancia prolongada y esto a su vez le hubiera ayudado enormemente.

Dentro de todo yo decidí enfocarme a lo que creía que sí podía hacer y así estimular a Emilia para que ganara peso adecuadamente y desarrollara todas sus capacidades; sin embargo no tenía una guía ni un conocimiento más amplio. En este sentido creo que seguir mi instinto fue lo que me ayudó a sacarla adelante. Seguí practicando la técnica canguro cargándola en un rebozo que yo misma diseñé e hice especialmente para ella, buscando compensar esos días que no estuvimos juntas y buscando la manera de hacer un “extensión del embarazo”. La traía conmigo la mayoría del tiempo. También practiqué el masaje infantil desde que llegó a casa, tratando de hacerlo diariamente. Poco a poco Emilia fue ganando peso y desarrollándose adecuadamente; era una bebé tranquila y muy carismática y mientras la veíamos crecer nos dábamos cuenta de que hacíamos lo correcto.

Hoy Emilia tiene 7 años. Estudia el 2º grado de primaria, juega futbol, hace gimnasia artística desde hace 2 años y es una niña muy intrépida. No cabe duda que tiene arraigado ese poder de lucha y lo manifiesta diariamente y en cada una de sus actividades. La experiencia fue intensa e increíble; nos hizo crecer como familia y como individuos a cada miembro que la conforman.

Ariadna Solís Rodríguez

ARIADNA SOLÍS RODRÍGUEZ

Licenciada en Diseño Textil y Educadora Perinatal.

Madre de dos hijos nacidos por parto psicoprofiláctico.

Desde corta edad trabajó con niños de 1 a 3 años en estimulación temprana a través de la música y como maestra interdiciplinaria en el arte, en el Centro de Educación por el Arte EUTERPE.

Formó parte del equipo de kindergarden como maestra titular de inglés en educación preescolar, en el Instituto Educativo Olinca.



Desarrolló la línea de productos para  maternidad y bebés NOVE PIU, que cuenta con un rebozo o porta-bebés, entre otros productos.

Se graduó como Instructora de Psicoprofilaxis Perinatal en la Universidad La Salle y se certifió  como Doula de parto con DONA INTERNATIONAL.

Actualmente trabaja como Educadora Perinatal y Doula en Centro “Calma” y en Centro “OM Prana”; imparte sesiones de post-parto, talleres de masaje infantil y estimulación temprana, asesoría en el uso del rebozo, así como coordinadora y diseñadora de su propia marca.


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